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Unos Teatreros es un colectivo de jóvenes artistas que, como hacedores de teatro estamos interesados en:

Retomar antiguos y nuevos valores de nuestras culturas para reforzar y enriquecer la expresión escénica y de este modo impulsar la identidad de un teatro Oaxaqueño. y Nacional.

De estos objetivos se desprende, que desde 1994 hayamos decidido tomar, “La Muerteada” (Comparsa tradicional de difuntos del Valle de Etla), Tal y como se presentaba antaño en esas poblaciones y traerla a nuestra Verde Antequera, para beneplácito de propios y visitantes. Esta es una fiesta con trajes y mascaras tradicionales, con banda de viento y zapateado. ¡¡Conoce más de Unos Teatros!! (ir a nuestro portal, para saber más de unos teatreros haz "click" aquí)

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Don Herminio, fue el primer miembro honorario de unos teatreros (antes Javi Ñu Ndabi), él fue el principal impulsor, o el culpable de que nosotros estemos haciendo esto desde 1994. Seguramente en estos días y cada que La Muerteada cobra vida Don Herminio nos acompaña como muerto visitante ahora.

Para honrar su memoria cada año nuestra mueteada es en honor a Don Herminio Carrasco, a continuación les presentamos (tal y como él nos lo dijo, el discurso que nos obsequió cuando iniciamos este hermoso proyecto:


¡Así eran las muerteadas!


Desde niño, conforme me fui desenvolviendo por la edad, empecé a observar la costumbre que existía en el pueblo y en los demás pueblos circunvecinos. En cierto modo es lo mismo que ahora, únicamente que esta, está. . .  mejorada dijiesemos ¿no. . .? mejor caracterizada ¿no?. En cierto modo dicho porque realmente créanme que a mí me gustaba mas el carácter con el que se presentaba originalmente  ¨la muerteada¨; porque las personas no cuidan. No cuidan pues, prosa o verso, que por cierto, se va practicando casa por casa.

Para cada casa, los muerteros estaban documentados, tenían conocida la casa en que se metían, conocían el nombre del señor, de la señora, de los hermanos y  (de los) de las familias, que componían aquella comunidad. Y entonces ¡Atrevidos...!

¡...Había atrevidos! , fulanos con capacidad, sin tener una escuela de teatro ¿no...? Había  pues, varios elementos en sus bromas. La relación que tenían, los de la muerteada, es que esa gente del pueblo, de la comunidad, dándose cuenta, o, no (pero yo creo que si se daban cuenta ¿no?), aprovechaban ese espacio para poder soltar la lengua en contra del hacendado, ridiculizándolo y mencionando las travesuras del hacendado, de sus mandaderos; su personalidad, y demás dengues de la cuestión.

Yo tengo la idea, sin asegurarlo (?) Cuando yo nací, ya existía eso ¿No?. yo nací en el veinte, el veinticinco de Abril... del veinte. Si. Eso ya existía. Primos, tíos míos;  eran comprometidos y participaban en el grupo de muerteros. Se citaban, elegían un domicilio para repasar, hacer sus ensayos, y eran llamados, o citados por un cuerno de toro, (que por cierto por'hay, tengo un cuerno no sé si ya se perdió, o  me lo  robaron,  pero un cuerno que lo estaba yo guardando precisamente por ese detalle). Con un cuerno... que bonito sonaba ¿no? ¡Bohooo,  oooooob!, que recio sonaba el cuerno. Y ya, todos los que de la población estaban comprometidos, para ir a participar en los ensayos,  y en la compostura de esa recogida de muertos; ya sabían que ésa, era la señal que se les daba; con un cuerno, por un cuerno.

Toda la comunidad era interventora en la comparsa, ellos pagaban, ellos solos. Hasta la fecha, hasta la fecha ellos pagan la banda. Ellos, cada uno compra su traje que escogió, su mascará, todo, todo el equipo que lo caracteriza en la muerteada, él es el que lo compra. Si escogió, este. . .  he. . .   a la muerte. El traje de la muerte, que el del diablo, que el papel de sacerdote, o el de juez,    he. . .  este, el de la viuda.   Y puros hombres eran ¿No?.

No intervenían mujeres en el asunto porque, el nivel de entendimiento, posiblemente así se los aconsejaba y, además porque también en esa pachanga.  ¡Ah quítate!, debes entender que se transita toda la noche, y de casa en casa, repitiendo la misma pantomima, ¿no?, y en cada casa solamente lo que va cambiando es el acomodo que le hacen los mismos teatreros o muerteros, para que allí en lugar de decir:  -¡Oye Pedro!. . .  ¿no?,  -. . .¿Qué le vas a dejar a tu hijo? ¿no?. Si allí el dueño de la casa, no era Pedro; no se llamaba a Pedro. Pues allí mencionan el nombre del que sí era dueño de la casa: -¡Oye Luis!...   -Oye, pero dice Luis que quien sabe que. . . ¿he?. . .    Y que María no está conforme- si es que María se llamaba su esposa ¿no? Y si se llamaba Lucrecia entonces allí se dice Lucrecia.

El personaje que interpretaba cada fulano es secreto. Si claro es secreto. - Si ¿quién será la muerte? ¿quién será el que hace el papel, ¿no?. Y los de la comunidad, los familiares, los que estaban, los que le daban hospedaje o posada a los muerteros. Y esta es una cosa que. . .  ¿Como dijéramos?, proyecta alegría, entusiasmo en los que dan la posada. Los que dieron la posada son gentes que les gusta la pantomima y quieren estar alegres. Y están celebrando la fiesta de “Todos los Santos”. De suerte que allí no hay santo que se te escape ¿no?,  ahí todos pasan al tenate.  Los vivos, y los muertos.

Cada quien tiene en su hogar, forzosamente (porque a ninguno le falta), su altarcito. Por raquítico que sea su medio económico, no le falta su altarcito, si no tuvo pa’ mucho pan:  pos cuando menos dos pansotes, con su carota de muerto y, las caras de los muertos que le ponen al pan.  Y eso emociona a los que están esperando ¿porqué ya saben no?.  Y se van con la creencia (aunque se vayan a pasar la noche en la casa del compadre perengano, hermano lo que sea), y una emoción enorme; ¡Enorme!. porque en su casa cerraron;  pero adentro esta el altar. Pues se sentía en conciencia; un pecado si no se ponía el altar. Si no tenían pa'l pan de yema pues aunque sea de “amarillo” ¿no? Pero se le ponía. Y se le ponía entonces cuando no había para la cara; esas. . . blancas (caras blancas le dicen a esos panes), entonces le ponían unos “pipes” -que son como frijolitos, son rojos-  agarraban y hacían su pan, y  aunque sea de eso, le ponía el señor, porque no tenía pa'más. Y su pan con sus dos ojos ¿no? -los ojos los representaban los “pipes”-  aunque sea; si no había para el mezcal de Matatlán, tenía que haber aunque sea del. . . del Mogote.

Me tocó tropezar con alguna de las muerteadas, interviniendo haciendo un papel, que por cierto, no me acuerdo. A mi no me gustaba nunca ponerme, cuando los elegían porque tenían que salir mujeres,  pero como intervenía “puro macho” ¿no? Y sí intervenían, puro macho (por la cosa esa de la tomadera). Allí; yo no sabia si estaba, bien visto o no, a  mí particularmente, no me gustaba vestirme de mujer. ¡No me gustaba!.


Y ahora algunas poesías de Don Herminio, sobre la muerte:

¡A mi calaca!

¡ Voy a empezar a vivir ! . . .

¡ Voy a empezar a vivir ! . . .

dijo la muerte ansiosa

ante los circunstantes deseosa

de escuchar el estruendoso llanto

Y sin importarle mi espanto

que a ella volvería dichosa

¡ También se encuentra rezando

esperando el lugar de mi existir...!

¡ Volaré le dije . . . ¡ tan lejos de aquí !

cuanto más cerca te encuentres

y a las caricias contestes con risas

mofándote del deudor incierto.

Ya no me encontrarán a mí

te encontrarán a tí

¡ ladrona de mi cuerpo !.

Confusión

Debo quedarme y debo irme

pero no me voy ni me quedo

porque si me quedo no me voy

y si me voy no me quedo

lo que quiere decir

que si hago una cosa

no hago a otra

y si hago otra

no hago una.

¡ Qué remedio, sin remedio !

Le ponemos su remedio

si la cosa está entre adiós

y buenos días,

si como agoniza el sol

también resplandece

si contra el anochecer,

está la aurora.

¡ Remedio hay que ponerle...

¿ Cual remedio? . . .

¿ Para que nazca o muera el mismo día?

¡ Que barbaridad tan bárbara

en este enmaraño enredado . . .

Que teniendo que desenredar lo enredado . . .

Enredado se ha quedado !

Pero no te apures corazón,

que de corazón te digo

que si viene o va

o va y viene.

Algún día vendrá y no se irá

o se irá y no vendrá

y eso te dirá

que tú te quedas

y yo me voy

o yo me voy

y tú te quedas.

Porque no hay mal que dure cien años

ni cien años que lo aguanten

y si de males se trata,

malo me encuentro yo

malo si te lo digo

y malo también si no.

¡ Pero al fin, . . . Fin

al fin le toca . . .

Me marcho por donde vine

y si aquí hay quien me adivine

que la onda tumba retumba onda

esperando ansiosa

con celo

al igual que tú

que yo llegue al suelo

a encontrar consuelo,

a quien busco yo

allí te espero, si así te llamas

llegando al cielo si es que eres tú.

Y aquí Dios mío

en tus manos pongo

pongo, dispón Dios mío

la marcha que marcho yo.

Aquí yo soy solo

¡ ellos son muchos! . . .

Piedad a muchos te pido

te pido mucho perdón "pa" mi.

Y aquí colegas,

se acaba el verso

adiós les digo . . .

Que en este verso . . .

No verso yo.

Biografía muy breve de Don Hermino

Herminio Juan Carrasco Morales (1912-1995). Campesino y tablajero, poeta, actor y dramaturgo Nació un veinticinco de abril en Santo Domingo Barro Bajo, Etla, Oaxaca México.

Autor del libro "Mi universidad". Como actor de la Compañía Estatal de Teatro. actuó en: El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca; Medusa de Emilio Carballido bajo la dirección de Alejandro Bichir y Raúl García (respectivamente). Gran promotor de los cuentos de Juan Rulfo, contenidos en "el llano en llamas" los cuales promovió por toda la República Mexicana y llevó al Festival Internacional Cervantino. Recopilados para Muerteada 1994-2007 Participó en la película "La orilla de la Tierra" de Ignacio Ortiz Cruz. en 1995. Entre muchas aventuras más.